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31 de Julio 2004

Itaca y Caos

Historia sacada de una conversación de mesenger...

Una habitación solitaria.
Solo estas tú.
Sin saber por qué, te encuentras esposada a la pared, tienes argollas en los tobillos y en las muñecas.
De repente miras hacia arriba y descubres q a unos escasos cinco centímetros sobre una sábana de seda reposa dormida CAOS. Empiezas a llamarla: “Caos, Caos, despierta que Ítaca esta aquí abajo”. Pero Caos no se despierta por más voces que das. En eso que Caos se mueve un poco y descubres que tienes tapones en los oídos. Por eso no te escuchaba.

Empiezas a pensar como poder despertarla para que te desencadene y tú encadenarla a tu cuerpo. Después de varias estrategias frustradas, te das cuenta q la única forma de llegar a ella es con tu lengua, y empiezas a estirarte todo lo que puedes. Pero claro no iba a ser tan fácil, pues cinco centímetros con ponerte de puntillas los solventas. Hay un pequeño truco, cuando superar 4 centímetros y por tanto estás aun centímetro de su cuerpo, la sábana de seda se eleva de nuevo cinco centímetros más... ¿Crecerías? ¿Conseguirías despertar a Caos?

La sábana, ha alejado de mí no sólo la posibilidad de escapar y fundirme con CAOS
Ha alejado mis esperanzas, mis sueños. Pero la sábana no contaba con que Ítaca, después de haber navegado mucho, había pasado por pruebas infames y había salido de ellas airosa Ítaca, veía las sábanas de seda flotando, y través de la poca luz que había, el cuerpo desnudo, inconsciente de su amada sobre ellas.

Los grilletes no daban mucho de sí, el aire de la habitación era cada vez más irrespirable
Por más que había gritado era inútil. Las sábanas, se movían cual veleta bajo el influjo de los vientos. Ítaca, intentó en una de las veces que pasó por su lado saltar y atrapar con su boca una esquina de las sábanas, pero los grilletes y los 10 centímetros que la alejaban de su amada eran casi insalvables.

Ítaca, miraba agobiada hacia arriba y se preguntaba por qué los genes le habrían jugado esa mala pasada. ¿No podría haber salido a la familia de su madre? Mientras CAOS respiraba profundamente sobre la sábana, y su pecho desnudo ascendía y descendía como si estuvieras en los sueños más dulces de su vida.

Ítaca pensó entonces cuando por primera vez compartieron los placeres de la carne
Y el deseo de tenerla entre sus brazos hizo que intentara de nuevo conseguir despertarla
Volvió a vociferar su nombre... CAOS CAOS. Pero era inútil, la habitación se hacía más y más grande, el techo cada vez más y más alto. Ítaca cada vez más y más pequeña
Un sopor le invadió. Tenía una sola imagen, CAOS esa primera vez en que la pasión las invadió.

Ya no estaba en una habitación esposada. Iba paseando por una cala desierta, mirando como las suaves olas del mar borraban tras de si sus huellas. La luna se reflejaba sobre el mar, y la brisa marina envolvía el lugar de un perfume salado. Hacía una noche preciosa, todo era calma, quietud, interrumpido por el sonido del mar en su deriva interna.

Iba ensimismada. Cuando un resplandor sobre el mar llamó su atención sobre las olas, a lo lejos, veíase la silueta desnuda de una hermosa mujer que emergía de un rayo de luna
Se acercaba a la orilla. Era la mujer más hermosa que jamás había contemplado. Su cabello largo era desordenado por la brisa. Por sus senos turgentes y abundantes rodaban gotas de mar, sus manos eran blancas y preciosas, casi de seda. Sus caderas se movían hipnotizando a Ítaca que estaba paralizada observando cómo se acercaba a ella
Apenas estaban separadas por 10 centímetros.
Y escuchó la voz más dulce que nunca había oído: “CAOS, SOY CAOS”.
De repente recordaba el contacto de la arena sobre su espalda desnuda y a CAOS sobre ella. La piel de CAOS era suave y estaba húmeda del mar. Su cuerpo era mullido, y se tumbó sobre Ítaca. Sus ojos se perdieron, sus manos se entrelazaron, sus pezones entraron en contacto, sus sexos se acariciaron... Fue una comunión de almas.

Ítaca besó apasionada la boca de CAOS, que se dejó besar, y respondió a la lengua de Ítaca en un abrazo de llamas. El interior de la boca de CAOS era húmeda, cálida, con un punto de sal... Los labios eran rojos, sensuales, gruesos. La cabeza de Ítaca daba vueltas, y el deseo se iba apoderando de ella. Sus manos empezaron a acariciar el cuerpo de CAOS.

Empezó a resbalar su boca por el cuello de CAOS mientras los dedos de sus manos pasaban por la espalda de CAOS. CAOS se dejaba hacer, no había muestras de oposición o de que no le gustara. Ítaca pasaba las manos por los costados de CAOS, pasando cerca de los pechos, hasta llegar de nuevo a la cara de CAOS. La volvió a besar la boca, los ojos, la frente, bajo al cuello, al nacimiento del pecho, y así, posó a CAOS sobre la arena. Ahora Ítaca estaba sobre ella, contemplando la belleza de CAOS.

Ítaca empezó a pasar su lengua por los pezones de CAOS. Éstos estaban hospedados sobre unas aureolas grandes, oscuras, que despertó más aún el deseo de Ítaca por poseerla. Los pezones de CAOS estaban, como su boca, salados. Mientras succionaba con suavidad sus manos acaparaban el pecho. Pasó el otro pezón y jugó con él al mismo juego
El calor que CAOS desprendía era cada vez mayor. Ítaca siguió bajando con su boca por toda la extensión de CAOS, hasta llegar a su ombligo. Lo rodeó con la lengua, pozo de levedades. Y siguió besando las caderas de CAOS.

Las manos de CAOS se elevaron y cogió la cabeza de Ítaca. La elevo un poco, lo justo para que CAOS pudiera abrir sus piernas, dejando ver a Ítaca su centro de Venus. Ítaca no dudó, y con su lengua acarició los pétalos de la flor que se le entregaba. Estaba caliente, húmedo, salado y dulce a la vez. Olía a mar…

Con la punta de su lengua, penetró la flor, y CAOS cogió con sus manos esos pétalos y dejó ante Ítaca su flor abierta, a su merced. Ítaca, comenzó a rozar con su lengua la entrada de la vagina de CAOS, húmeda. De ahí subió, acariciando lentamente cada entresijo, cada recodo, cada una de las cuevas de CAOS con su lengua. Subió hasta el punto más alto, donde un botón esperaba sobresaliendo, y volvió a bajar, penetrando esta vez con su ágil lengua la vagina de CAOS, que se iba estremeciendo cada vez más

Ítaca recorría con su ágil lengua el sexo de CAOS, que cada vez estaba más excitaba. Las caderas de CAOS se elevaban con cada lamida, aumentando el ritmo y la presión que Ítaca ejercía sobre ella así, decidió irse al lugar donde se concentraba todo el placer acumulado de CAOS.
Y subió su boca hasta el clítoris, lo atrapó con la boca, mientras jugueteaba con él con la lengua. Su dedo índice penetró en ese momento en la vagina de CAOS. Su clítoris estaba hinchado, clamando caricias, que parecían descargas eléctricas, pues con cada una de ellas CAOS se elevaba y gemía. Ítaca lamió el sexo de CAOS con intensidad. Succionó su clítoris, lo lamió, lo acarició, hasta que por fin, CAOS, vibró en oleadas continuas de placer, mientras gemía y gritaba. De repente todo volvió a estar en calma. Volvió a resonar en los oídos de Ítaca el sonido del mar…

Ítaca salió de su letargo, y se vio de nuevo esposada a la mohosa pared de una habitación en penumbra, con CAOS suspendida en el aire, sobre una sábana de seda…

Al parecer, el letargo había hecho confiarse a la sábana, que había bajado la guardia y ahora estaba a escasos 4 centímetro de Ítaca, que de improviso, saltó y se estiró todo lo que pudo hacia ella, y con los dientes agarró un extremo de las sábanas, haciendo que dejara de flotar y que CAOS se precipitara al vacío desde esa altura. CAOS cayó al suelo en un sonido sordo. Vio como se movía y con sus manos se cogía la cabeza. Entonces, vio a Ítaca, con esos grilletes asida a la pared… Se levantó, y la liberó de su angustia…

Un sonido estridente empezó a sonar. Ítaca abrió los ojos y se vio sobre su cama, al lado de CAOS. Todo había sido un sueño. Intentó girarse para apagar el despertador cuando se dio cuenta que no podía. Estaba atada de pies y manos, con pañuelos de seda, a la cama. CAOS se despertó, y al ver la situación se rió con esa sonrisa que enamoraba a Ítaca. Apagó el despertador, besó a Ítaca, y empezó a pactar con ella su liberación…

Viajé a itaca a las 31 de Julio 2004 a las 06:19 PM
Sugerencias y Otros

jo que combersacion seria esa
yo diria que mas bien cibersexo no?

Viajó a Ítaca: cedrik at 2 de Agosto 2004 a las 08:06 PM

No, no era cibersexo, al menos no para mí...

Viajó a Ítaca: itaca at 2 de Agosto 2004 a las 11:11 PM

me gustarìa saber quien es el escritor... no es cibersexo es literatura de calidad

Viajó a Ítaca: sandra at 21 de Agosto 2004 a las 08:48 PM
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¿Qué tal la memoria?






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